EDER 2025 muestra transformaciones en educación, trabajo, familia y salud entre generaciones mexicanas

 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía difundió el Reporte de Resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025, un instrumento que reconstruye eventos clave de la vida de la población mexicana de 18 a 64 años. El estudio permite comparar trayectorias entre cinco cohortes generacionales nacidas entre 1961 y 2007, lo que ofrece una visión integral de los cambios sociales ocurridos en más de seis décadas.

La encuesta confirma que las generaciones más jóvenes experimentan menos migración temprana. Mientras 21.3 % de la cohorte 1961‑1967 migró antes de los 18 años, solo 14.4 % lo hizo en la cohorte 1998‑2007. La tendencia se mantiene en ambos sexos y en todos los tamaños de localidad, con mayores niveles en zonas urbanas.

En educación, el abandono escolar temprano disminuyó entre generaciones, aunque persisten desigualdades territoriales. En localidades rurales, el porcentaje de mujeres que dejó de estudiar antes de los 18 años aumentó de 57.9 % a 77.4 % entre las cohortes más antigua y más reciente, mientras que en zonas urbanas se redujo de 62.3 % a 48.6 %.

El análisis laboral muestra variaciones importantes. La inserción laboral antes de los 18 años alcanzó su punto más alto en la cohorte 1978‑1987 con 64.4 %, para luego descender a 55.9 % en la cohorte 1988‑1997 y repuntar a 58.9 % en la cohorte 1998‑2007. Los hombres mantienen niveles superiores en todas las generaciones, especialmente en zonas rurales, donde superaron 90 % en cohortes anteriores.

La salida temprana del hogar disminuyó de manera marcada. En la cohorte 1961‑1967, 31.1 % se independizó antes de los 18 años; en la cohorte 1998‑2007, solo 16.9 %. Las mujeres registran porcentajes más altos que los hombres, y las diferencias entre zonas rurales y urbanas se mantienen, aunque con cambios recientes en la tendencia masculina.

La formación de uniones tempranas también se redujo. El porcentaje acumulado pasó de 22.4 % en la cohorte 1961‑1967 a 15.0 % en la cohorte 1998‑2007. Las mujeres en zonas rurales mantienen los niveles más altos, aunque con disminuciones sostenidas.

En fecundidad, la maternidad o paternidad antes de los 18 años disminuyó de 15.9 % a 10.8 % entre las cohortes más antigua y más reciente. Las mujeres en localidades rurales presentan los porcentajes más elevados, aunque con reducciones intergeneracionales.

El uso temprano de métodos anticonceptivos aumentó de manera significativa. En la cohorte 1961‑1967, solo 2.4 % reportó haber utilizado alguno antes de los 18 años; en la cohorte 1998‑2007, el porcentaje ascendió a 13.4 %. En las generaciones más jóvenes, los hombres superan a las mujeres en el uso temprano de anticoncepción.

La edad de inicio de la vida sexual mostró un adelanto. La mediana se mantuvo en 18 años en las primeras cohortes y descendió a 17 años en las generaciones más recientes.

La encuesta también documenta mejoras sustanciales en las condiciones materiales de la infancia. El acceso a bienes como televisión, refrigerador, lavadora, computadora y automóvil aumentó de manera sostenida entre cohortes, al igual que la disponibilidad de servicios básicos como baño dentro de la vivienda y calles pavimentadas.

En el ámbito familiar, el rol del padre como principal sostén económico disminuyó de 71.9 % a 57.5 %, mientras que la participación de la madre aumentó de 9.9 % a 17.3 %. El sostén compartido entre ambos creció de 9.8 % a 20.2 %.

La salud autopercibida actual mejoró entre generaciones, pasando de 49.4 % a 81.0 % de personas que se consideran en buena o muy buena salud. La satisfacción con la vida mostró niveles elevados en todas las cohortes, con mayor intensidad en la niñez.

El INEGI subrayó que la EDER 2025 constituye un instrumento esencial para comprender la evolución de las trayectorias de vida en México y para fortalecer el diseño de políticas públicas basadas en evidencia.