Sandra Luz Roldán
En Oaxaca, los hospitales privados existen, pero no figuran. Esa es la conclusión que se desprende al recorrer el boletín más reciente del INEGI sobre Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP) 2024. A nivel nacional se registraron 2,747 unidades médicas privadas que prestaron servicios durante el año, concentradas en poco más de quinientos municipios. Sin embargo, ninguno de los territorios oaxaqueños aparece entre los 63 con más de diez establecimientos. El estado queda fuera del mapa visible de la salud privada.
La especialización médica tampoco ha echado raíces profundas. El 90.2 % de los hospitales particulares del país son de atención general. Apenas el 9.8 % ofrece algún tipo de especialidad médica. En el desglose, las proporciones se reducen aún más: gineco-obstetricia alcanza el 4.5 %, traumatología el 0.7 %, pediatría y psiquiatría apenas rozan el 0.4 %. Si se aplicara este patrón al territorio oaxaqueño, el resultado sería una atención especializada escasa y concentrada en núcleos urbanos con mayor poder adquisitivo.
La infraestructura hospitalaria nacional cuenta con 35,400 camas censables y 1,992 unidades de cuidados intensivos —1,249 para adultos y 743 para neonatos—, pero el boletín no detalla cuántas de ellas se ubican en Oaxaca. Lo que sí señala es que el 61.7 % de los egresos hospitalarios ocurrieron en instalaciones con al menos 15 camas. En este estado, esas instalaciones podrían contarse en pocas manos.
Durante 2024, se realizaron más de 14.5 millones de consultas externas en clínicas privadas. Predominan las de especialidad, seguidas de atención general. Medicina preventiva y odontología apenas representan el 1.0 % y el 1.9 %, respectivamente. En el centro y el norte del país la prevención podría ser una práctica, en Oaxaca es un lujo. Los procedimientos quirúrgicos reproducen el desequilibrio: la cesárea, por ejemplo, fue la operación más frecuente, con 269,910 casos que equivalen al 19.3 % del total nacional. Pese a ser uno de los estados con alta tasa de natalidad, Oaxaca no concentra esta clase de intervenciones bajo el modelo privado.
En el ámbito diagnóstico, los exámenes clínicos representaron el 74.6 % de los procedimientos. Radiología sumó el 10.4 % e imagenología el 6.3 %. A pesar de contar con 878 laboratorios, 474 escáneres de tomografía y 409 mamógrafos distribuidos en el país, el boletín vuelve a omitir cifras específicas para Oaxaca. La exclusión estadística no es menor: sin evidencia pública del número de equipos instalados, el acceso queda en suspenso.
También lo está el personal médico. En total, 98,571 profesionales atienden en unidades privadas, de los cuales el 84.0 % son especialistas, 11.9 % generales y 2.1 % residentes. Hay además un 2.0 % distribuido entre odontólogos y pasantes. Los consultorios suman 17,390 y el 70.2 % son de especialidad. A falta de concentración regional en Oaxaca, es probable que muchos municipios ni siquiera cuenten con un consultorio especializado.
La cifra total de egresos hospitalarios en 2024 fue de 2,273,261. El 99.1 % por morbilidad, el 0.9 % por defunciones. Las principales causas: embarazo y puerperio, enfermedades digestivas y traumatismos. Condiciones comunes que, sin infraestructura sólida, pueden transformarse en urgencia crónica.
Oaxaca queda así en una esquina silenciosa del boletín. No hay escándalo, sólo ausencia. El sistema privado de salud opera con debilidad estructural, acceso limitado y cobertura fragmentada. Más que un reflejo de subdesarrollo parece una arquitectura deliberada: la infraestructura se despliega donde se puede pagar, y donde no, simplemente no llega. Mientras el INEGI reporta camas, quirófanos y consultorios, Oaxaca espera que la estadística se convierta en estrategia.