Canasta alimentaria sube 4.7% en zonas urbanas: INEGI

 

—

En la cocina de doña Irma, el aroma del arroz con chile y limón se mezcla con la resignación. “Ya no se puede hacer milagros con el gasto”, dice mientras revuelve la olla. “Antes compraba bistec una vez por semana. Ahora, si acaso, molida de res cada quince días. Y eso, cuando hay.”

La carestía no es una metáfora. Es una cifra: $2,454.74 mensuales por persona en zonas urbanas para cubrir la canasta alimentaria básica, según el último reporte del INEGI. En el ámbito rural, el monto es de $1,850.65. Pero la realidad no se mide en boletines: se mide en tortillas sin carne, en leche racionada, en frutas que se miran, pero no se compran.

El informe de septiembre 2025 del INEGI revela que la canasta alimentaria subió 4.7% en zonas urbanas y 3.6% en rurales. La inflación general fue de 3.8%, lo que significa que el alza en alimentos supera el promedio en las ciudades. El bistec de res aumentó 18.7%, la leche pasteurizada 9.2%, y los alimentos consumidos fuera del hogar, como desayunos y comidas corridas, subieron 7.6%.

“Ya ni comer fuera se puede. Antes me daba el gusto de un tamal en la esquina. Ahora, ni eso”, dice don Felipe, obrero de la construcción. Su ingreso semanal de $1,200 apenas cubre el transporte y algo de comida. “Mi esposa hace maravillas, pero no somos magos.”

La línea de pobreza por ingresos —que incluye alimentos y bienes no alimentarios como educación, salud y transporte— se ubicó en $4,740.84 en zonas urbanas. ¿Cuántas familias mexicanas pueden cubrir eso por cada integrante? La respuesta está en los mercados, donde las amas de casa como doña Irma hacen cuentas con la calculadora del celular y el corazón encogido.

“Ahora compro lo que está en temporada. Si hay plátano barato, plátano. Si el jitomate sube, se cocina sin jitomate. Así es esto”, dice. En su libreta de gastos, cada peso tiene nombre y apellido.

En el tianguis de la colonia Reforma, las quejas se repiten como eco:

– “La carne ya no se vende como antes. La gente pregunta, ve el precio y se va.” —Don Rogelio, carnicero.

– “Los frijoles subieron. El arroz también. Y el huevo ni se diga.” —María Elena, madre de tres.

– “Antes con $500 llenaba la despensa. Hoy apenas alcanza para lo básico.” —Jesús, empleado de seguridad.

El INEGI asumió desde julio 2025 la medición oficial de las líneas de pobreza, antes a cargo del Coneval. La metodología se basa en el Índice Nacional de Precios al Consumidor y en recomendaciones nutricionales. Pero más allá de la técnica, el reporte es un espejo: refleja un país donde el ingreso no alcanza, donde la pobreza se mide en cucharadas.