La Noche de Rábanos vuelve a ocupar el corazón de Oaxaca este 23 de diciembre

La Noche de Rábanos vuelve a ocupar el corazón de Oaxaca este 23 de diciembre

 

 

Sandra Luz Roldán

Cada 23 de diciembre, el centro histórico de Oaxaca se transforma en un escenario donde la tierra cobra forma. La Noche de Rábanos 2025 se presenta nuevamente como una celebración única, construida a partir del trabajo agrícola, la imaginación popular y una tradición que se ha mantenido vigente por más de un siglo.

Durante la conferencia matutina del gobernador Salomón Jara Cruz, se detalló que esta festividad singular se distingue por el uso de rábanos cultivados exclusivamente para el certamen, cuya elaboración inicia meses antes de la exhibición pública. La siembra se realiza con anticipación en terrenos ubicados al sur de la capital, en el área del bosque El Tequio, donde se preparan las especies que posteriormente serán transformadas en piezas efímeras.

El proceso creativo es breve e intenso. Las y los participantes acuden a cosechar los rábanos pocos días antes del 23 de diciembre, lo que les deja un margen reducido de tiempo para convertir las formas naturales del vegetal en escenas cargadas de simbolismo, tradición y narrativa visual. Esta limitación temporal es uno de los elementos que distingue a la Noche de Rábanos frente a otras expresiones artesanales.

La celebración tiene su raíz en el antiguo mercado de vigilia navideña, espacio donde se adquirían los productos necesarios para la cena del 24 de diciembre. Desde finales del siglo XIX, este mercado comenzó a incorporar elementos visuales que convirtieron la venta de hortalizas en una experiencia estética y festiva.

El primer concurso organizado data de 1897, y desde entonces la Noche de Rábanos se consolidó como una tradición anual que ha recorrido distintos espacios públicos de la ciudad, manteniendo como sede principal la plaza central de Oaxaca. A lo largo de su historia, el certamen ha evolucionado tanto en sus categorías como en sus premios, que han ido desde estímulos económicos hasta artículos domésticos, juguetes, bicicletas y equipo electrónico en la categoría infantil.

En la actualidad, además de los rábanos, el concurso incorpora materiales naturales como la flor inmortal y el totomostle, ampliando el abanico creativo sin perder el vínculo con la naturaleza y el trabajo del campo. Esta diversificación ha permitido que la tradición se renueve sin perder su esencia.

El reconocimiento como Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, otorgado en abril de 2023, confirmó la relevancia histórica y social de la Noche de Rábanos, que también ha servido como espejo de su tiempo. Ejemplo de ello fue la edición de 1994, cuando una figura de Emiliano Zapata obtuvo el primer lugar, reflejando el contexto social del momento.

A 128 años de su origen, la Noche de Rábanos continúa siendo una celebración que conecta pasado y presente, donde la creatividad popular transforma productos de la tierra en una expresión viva de identidad oaxaqueña.