
La UABJO, entre calenda y memoria de una Guelaguetza que se sabe pueblo
A tres días del arranque de la Guelaguetza Universitaria 2025, el campus central de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca se agita con un ritmo que no es solo logístico, es telúrico. Porque lo que está por celebrarse ahí no es solamente una puesta en escena cultural, sino una afirmación colectiva del arraigo, la diversidad y el sentido de pertenencia que la universidad ha sabido forjar —con sus 28 mil estudiantes— desde todos los rincones del estado.
Así lo comparte, con orgullo y precisión, Beatriz García Estrada, coordinadora general de la Unidad de Atención Integral Universitaria, en una entrevista que parece más una confesión de cariño por la institución que una simple declaración informativa.
En palabras suyas, todo está listo: desde la calenda de 500 estudiantes que recorrerá el corazón de la ciudad desde Santo Domingo hasta Ciudad Universitaria, pasando por las 16 delegaciones regionales que representan lo mejor del folclor oaxaqueño, hasta los techados preventivos y las rutas de evacuación pensadas con una sensibilidad que entiende que fiesta y cuidado colectivo no pueden estar divorciados.
El programa no escatima en símbolos ni emociones. Abre con las voces de dos tenores oaxaqueños, acompañados por la Banda de Música del Ejército Mexicano, en un acto que confluye arte y solemnidad. Luego, vendrán los bailes, las chilenas, los diablos, las marmotas, los huipiles que parecen tejidos con pájaros y los rituales que, más que representarse, se encarnan. La pirotecnia, por primera vez, será el cierre: “visible desde todo el valle de Oaxaca”, promete la organizadora, como si el cielo tuviera también algo que decir.
Pero detrás del despliegue escénico, hay otra historia: la del trabajo constante de renovación de grupos folclóricos estudiantiles, cuyas integrantes hoy son flor de piña y mañana serán profesionistas con memoria. Desde el final de la Guelaguetza pasada, comenzó la de este año. Porque en la UABJO no se improvisa: se construye tradición con disciplina.
Y esta edición no será menor: 7 bandas de música, acceso gratuito para público local, nacional e internacional, espacios adaptados para personas con discapacidad, seguridad garantizada por Protección Civil y una narrativa simbólica que hace de la universidad un espejo de Oaxaca en movimiento. “La UABJO está más viva que nunca”, sentencia Beatriz con una mezcla de afecto y certeza operativa.
Todo está previsto: el campus abrirá desde las 10 de la mañana del lunes 7, la calenda saldrá a las 2 de la tarde desde Santo Domingo y el espectáculo —que tiene hora formal de arranque a las 4 p.m.— se extenderá hasta las 8 con la traca final de los fuegos artificiales.
No es solo una Guelaguetza. Es una universidad que se da a sí misma como ofrenda. Una comunidad que baila su origen y su destino. Un ensayo festivo, sí, pero también una lección: cuando la educación pública se enraíza en su gente, la cultura no se administra; se celebra.
