Mapa real de los extranjeros en México

 

 

Sandra Luz Roldán

En los primeros cinco meses de 2025, Oaxaca recibió 44,276 entradas de turistas extranjeros. Comparado con Ciudad de México (2.3 millones) o Quintana Roo (4.4 millones), el número parece minúsculo. Pero en realidad marca una tendencia: el extranjero que entra a Oaxaca no busca playa, busca territorio, gastronomía, origen.

De esos miles, pocos permanecen. La entidad no figura entre las principales receptoras de residencia temporal o permanente. Oaxaca es sitio de tránsito emocional: se visita, se documenta, se fotografía. Pero no se habita en masa. Quienes se quedan, lo hacen por proyectos artísticos, por convicción espiritual o por necesidad humanitaria.

El país registró más de 20.4 millones de entradas de personas extranjeras entre enero y mayo de 2025. La mayoría llegó por vía aérea. Las terminales de Ciudad de México y Cancún concentraron la entrada de turistas. Por mar, arribaron más de 3.4 millones en cruceros —Puerto Vallarta, Cozumel y Mazatlán como principales puntos—. También hubo 1.2 millones de tripulantes marítimos que no figuran en las postales, pero sostienen la cadena logística de los puertos.

Por tierra, el flujo incluye fronterizos, visitantes regionales, trabajadores temporales, y miles que cruzan sin permiso. El mapa de entrada es diverso, pero desigual. Algunos llegan con visa y reservación; otros, con hambre y esperanza.

El retrato fragmentado de la estancia es el siguiente:

 

– Turistas: 8 millones. Principal flujo. Llegan a hospedarse, consumir y volver. La cifra cayó 1.1% respecto a 2024, pero sigue siendo dominante.

– Visitantes de negocios: 223 mil. Profesionales, ejecutivos, asesores. Llegan, firman, se van. Sin afecto.

– Visitantes sin permiso de actividad remunerada: Más de 2 millones. Estancia corta, motivo diverso. No trabajan, pero sí ocupan espacio comercial, cultural y logístico.

– Visitantes de crucero: Más de 3.4 millones. Impacto costero, efímero. Comen, compran, regresan al barco.

– Tripulación marítima y aérea: Cerca de 1.5 millones combinados. Entran para cumplir itinerarios, no para caminar museos.

– Visitantes regionales: 591 mil, principalmente guatemaltecos, salvadoreños y hondureños. Cruzan por comercio, por vínculo familiar, por razones que no entran en formatos migratorios simples.

– Visitantes por razones humanitarias: Casi 10 mil. Refugiados, solicitantes de asilo, personas en tránsito forzado. Llegan sin celebración.

– Trabajadores fronterizos: Más de 14 mil. Con tarjeta, con edad laboral, con contratos breves. El norte concentra esta actividad.

– Diplomáticos: 14,568. Menos que en años anteriores. Su papel es formal, su estancia, controlada.

– Residentes extranjeros: Más de 353 mil. Aquí están los que decidieron quedarse: temporales, permanentes, refugiados. El número va en ascenso, con Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León como principales destinos de instalación.

Oaxaca no figura como principal receptor de extranjeros documentados. En trámites de residencia, está por debajo del umbral nacional. Las entidades que concentran las residencias son Ciudad de México (principal destino), Quintana Roo (turismo residencial), Baja California Sur (expatriados), y Jalisco (capitales mixtos).

Los residentes temporales y permanentes llegan con planes: inversión, retiro, educación. Oaxaca, en cambio, recibe más turistas que colonos. El motivo principal es cultural, gastronómico, estético. No figura como espacio de inversión extranjera directa, ni como destino de larga duración. Pero eso también preserva su pulso local.

Entre enero y mayo de 2025, se registraron más de 200 mil eventos de personas extranjeras en situación migratoria irregular. Centroamérica, el Caribe y algunos países africanos predominan. Los cruces se hacen por tierra, por río, por caminos sin nombre. El sur es ruta, no destino.

En Oaxaca, los eventos documentados son pocos en comparación con Chiapas o Tabasco. Pero eso no implica ausencia: muchos migrantes cruzan por zonas comunitarias sin ser detectados por sistemas formales. Hay presencia. No siempre hay registro.

México es receptor, pero sobre todo es tránsito. La mayoría llega, consume y se va. Algunos se quedan. Pocos se instalan. Oaxaca es muestra de ese modelo: querido, recorrido, fotografiado, pero apenas habitado por el extranjero.

Los datos oficiales del gobierno federal confirman la complejidad migratoria: turistas, diplomáticos, refugiados, cazadores de oportunidades, tripulación técnica. El mapa de llegadas no describe a México como tierra prometida, sino como país de escala.

Lo que se necesita ahora es saber quién se queda, por qué, y cómo cambia eso el lugar que decide quedarse con ellos.

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