
Nuevos datos del INEGI muestran la carga laboral, doméstica y de cuidados que asumen las madres en México
A dos días del Día de la Madre, el INEGI presentó un conjunto de estadísticas que permiten observar con claridad el papel que desempeñan las madres en la vida económica y social del país. Las cifras revelan que la maternidad se desarrolla en un contexto de múltiples responsabilidades que combinan empleo remunerado, trabajo doméstico, cuidados y participación comunitaria. El análisis ofrece una mirada integral sobre la forma en que millones de mujeres sostienen el funcionamiento cotidiano de los hogares y contribuyen al desarrollo nacional.
El informe señala que 54.9 millones de mujeres de quince años y más residen en México y que 71.5 por ciento ha tenido al menos una hija o un hijo nacido vivo. La maternidad se distribuye de manera desigual entre los grupos de edad. Mientras que solo 5.2 por ciento de las adolescentes ha sido madre, la proporción aumenta de forma constante hasta superar el noventa por ciento en mujeres mayores de cincuenta años. El promedio de hijas e hijos también crece con la edad, lo que refleja cambios generacionales en los patrones reproductivos.
Las características sociodemográficas muestran que casi la mitad de las madres se encuentra casada y que una cuarta parte estuvo alguna vez unida. Una quinta parte vive en unión libre y poco más de una décima parte se identifica como soltera. En materia educativa, el mayor porcentaje de madres de veinticinco años y más cuenta con secundaria completa, seguido de quienes tienen estudios de nivel medio superior y superior. Entre las mujeres mayores de sesenta años persiste una proporción elevada con primaria incompleta, lo que evidencia brechas históricas en el acceso a la educación.
La participación económica de las madres alcanza sus niveles más altos entre los treinta y cinco y cuarenta y cuatro años, con tasas superiores al sesenta por ciento. En contraste, las madres adolescentes y las mayores de sesenta años presentan tasas más bajas. Entre las madres ocupadas, casi la mitad trabaja entre treinta y cinco y cuarenta y ocho horas semanales. Una quinta parte labora entre quince y treinta y cuatro horas y un diecisiete por ciento supera las cuarenta y ocho horas. Estas cifras muestran que una proporción importante enfrenta jornadas extensas que se suman a las responsabilidades domésticas.
El ingreso mensual revela desigualdades persistentes. Casi la mitad de las madres ocupadas recibe hasta un salario mínimo y poco más de una cuarta parte obtiene entre uno y dos salarios mínimos. Solo una proporción reducida supera los tres salarios mínimos. Además, 4.8 por ciento no recibe ingresos por su trabajo, lo que indica la presencia de actividades no remuneradas dentro del mercado laboral.
El uso del tiempo confirma la carga de trabajo no remunerado que asumen las madres. En promedio dedican 20.5 horas semanales a quehaceres del hogar y 17.3 horas al cuidado sin pago de niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad. También destinan tiempo al estudio, a la participación comunitaria y a actividades de mantenimiento del hogar. Estas cifras muestran que el trabajo doméstico y de cuidados continúa siendo una responsabilidad central en la vida de millones de mujeres.
El INEGI destaca que la información estadística es fundamental para comprender la realidad social del país y para diseñar políticas públicas que respondan a las necesidades de las madres. En el marco del Día de la Madre, los datos permiten reconocer la contribución cotidiana de las mujeres que sostienen hogares, comunidades y economías locales. El organismo invita a utilizar esta información para fortalecer acciones que promuevan igualdad, bienestar y mejores condiciones de vida para las madres en México.