Segundo Tianguis Gastronómico de la UABJO Conquista Paladares y Mentes en Oaxaca

La tarde de aquel jueves nublado en la explanada de la rectoría de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca fue escenario de un encuentro que no solo habló de comida, sino que gritó con sabor, color y sentido.
Más de 300 asistentes se congregaron frente al edificio José Vasconcelos, ávidos de descubrir cómo la gastronomía puede ser, al mismo tiempo, arte, cultura y medicina.
Este no fue un evento cualquiera, sino el Segundo Tianguis Gastronómico organizado por estudiantes de la Facultad de Gastronomía de la UABJO. Una multitud diversa y entregada se dejó llevar por aromas y texturas que más que invadir sentidos, parecen proteger el alma y el cuerpo de una sociedad que busca nutrirse con consciencia.
En un escenario donde la amenaza de lluvia se pospuso —bendición para los organizadores—, la jornada se convirtió en una fiesta para la salud y las tradiciones. Aquí, en este espacio universitario, se presentaron platillos que no solo conectan los sentidos con el placer gustativo, sino que arraigan su fuerza en la tierra oaxaqueña, en su riqueza natural y en las manos de quienes rescatan conocimientos ancestrales y los fusionan con la ciencia contemporánea.
Entre los protagonistas de esta cruzada gastronómica se encuentran creaciones como un helado de calabaza, betabel y buganvilla, cuyo sabor a coco conquistó paladares infantiles, mientras que las madres reconocían en él un aporte real de vitaminas, antioxidantes y fibra. No se trataba de un postre más, sino de un vehículo nutritivo que demuestra cómo la innovación y la tradición pueden caminar de la mano.
Del mismo modo, la apuesta por la salud digestiva fue materializada en un helado de aguacate, pensado para combatir el estreñimiento, que se convirtió en un remedio natural y sabroso gracias a su fibra y grasas saludables. Y no faltó el suplemento funcional con hongo y cacao, diseñado para mitigar el estrés y fortalecer las defensas, con ingredientes que parecen extraídos de un viejo libro de botánica pero que fueron puestos al servicio del bienestar moderno.
Otras joyas presentadas incluyen las gomitas, que proponen aliviar el dolor de tendinitis sin necesidad de recurrir a químicos agresivos, y el consomé Círculo Dorado, una mezcla ancestral con cúrcuma y caldo de pollo que se ganó el respeto de quienes sufren los dolores menstruales.
La lista continúa con propuestas para diabéticos, como un empanizador de semillas de chilacayota y amaranto, con efectos hipoglucémicos, o un sazonador líquido elaborado con mermas de pescado y verduras que busca transformar residuos en salud y sabor, sin perder de vista la responsabilidad ambiental.
Este Segundo Tianguis no solo mostró platos, sino ideas, ideas de que la cocina es territorio para combatir enfermedades, para rescatar saberes y para ofrecer alternativas reales a los problemas que azotan a Oaxaca y a México entero. Fue un evento donde la utopía de un alimento verdaderamente funcional y accesible pareció al alcance de la mano.
Los estudiantes de la UABJO no solo cocinaron, sino que enseñaron, convencieron y crearon comunidad. En esa explanada, bajo un cielo gris pero lleno de luz, quedó claro que la gastronomía no es solo placer, sino deber, y que esos platillos que cuidan la salud y honran la tradición pueden, y deben, formar parte del día a día de todos los oaxaqueños.
Así, entre bocados y explicaciones, se sembraron semillas de cambio, porque alimentar el cuerpo no debe estar reñido con alimentar el espíritu ni cuidar la salud de generaciones venideras. El Segundo Tianguis Gastronómico fue un éxito porque su mensaje fue claro, la cocina puede salvar vidas, y Oaxaca tiene en sus manos el talento para lograrlo.