El INEGI difundió los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo correspondientes a julio de 2026, un corte que permite observar la evolución de la fuerza laboral mexicana y los movimientos más relevantes en ocupación, informalidad y desocupación. El informe detalla que la estructura del empleo continúa transformándose, con variaciones en la participación de mujeres y hombres, así como en los sectores productivos que concentran la mayor actividad.
La población económicamente activa se ubicó en 62.6 millones de personas, lo que representa un incremento anual de 34 mil personas. La tasa de participación económica descendió a 59.2 por ciento, con una reducción tanto en mujeres como en hombres. La participación femenina se situó en 45.9 por ciento, mientras que la masculina alcanzó 74.2 por ciento, ambos con disminuciones respecto al año previo.
La población ocupada se mantuvo en 60.8 millones de personas, con una ligera caída anual. En el desglose por sexo, la ocupación femenina fue de 24.9 millones, mientras que la masculina alcanzó 35.8 millones. La población desocupada ascendió a 1.8 millones, con un incremento anual de 79 mil personas. La tasa de desocupación total se ubicó en 2.9 por ciento, con mayor incidencia en mujeres.
La población no económicamente activa llegó a 43.1 millones, con un aumento de 1.7 millones de personas. De este grupo, 5 millones se declararon disponibles para trabajar, aunque sin realizar acciones de búsqueda, lo que representa 11.6 por ciento de la PNEA.
En la composición del empleo, los trabajadores subordinados y remunerados sumaron 41.3 millones, mientras que quienes laboran por cuenta propia alcanzaron 13.6 millones. Las personas empleadoras fueron 3.9 millones, y los trabajadores no remunerados descendieron a 1.9 millones, una reducción anual de más de 400 mil personas.
El análisis sectorial confirma que los servicios continúan siendo el principal motor del empleo, con 26.6 millones de personas, seguidos por el comercio con 11.9 millones y la industria manufacturera con 9.7 millones. La construcción destacó como el sector con mayor crecimiento, mientras que la agricultura y los servicios profesionales registraron disminuciones importantes.
La informalidad laboral se mantuvo elevada, con una tasa de 56.2 por ciento, equivalente a 34.1 millones de personas. En el sector informal, la ocupación llegó a 18.9 millones, lo que representa 31.1 por ciento de la población ocupada. En áreas menos urbanizadas, la informalidad supera el 69 por ciento, mientras que en zonas urbanas se mantiene en 45.4 por ciento.
La subocupación descendió a 6.7 por ciento, con una reducción anual de 421 mil personas. La mayor proporción de subocupados se concentra en trabajadores subordinados y remunerados, mientras que la tasa de condiciones críticas de ocupación aumentó a 38.9 por ciento, reflejando presiones en ingresos y tiempo de trabajo.
Las cifras desestacionalizadas muestran que la tasa de participación económica nacional ajustada fue de 58.6 por ciento, mientras que la desocupación ajustada se ubicó en 2.7 por ciento. En el agregado urbano de 32 ciudades, la informalidad ajustada alcanzó 44.9 por ciento, y la ocupación en el sector informal llegó a 28 por ciento.
El boletín del INEGI confirma que el mercado laboral mexicano atraviesa una fase de ajustes moderados, con variaciones en la participación económica, cambios sectoriales y estabilidad en los indicadores fundamentales, elementos clave para el análisis de la actividad productiva y la formulación de políticas públicas.